Dos testimonios de la lengua valenciana

por Juan Ferrando Abadía

  1. El primero es del gerundense, Francesc Eiximenis, que nació en 1327 y se afincó en Valencia. Es autor de la obra  “Regiment de la cosa pública”, tratado dedicado “als jurats de la ciutat de Valencia”, que contiene treinta y dos alabanzas de exaltación de la ciudad y Reino de Valencia. La última de ellas dice: “La trenta e dues es que aquesta terra ha lenguatge compost de diverses lengues que li son entorn, e de cascuna a retengut ço que millor li es, e ha lexats los pus durs e los pus mals sonants vocables dels altres, he ha presos los millors. E no res menys trobarets dins aquesta beneyta ciutat qui us pot ensenyar les principals lengues del mon. Axi com son lati, ebraych e morisch”. Y en la conclusión de la “dita lletra” subraya: “poble valencià sia poble especial” (…) per privilegi especial ha propi nom e es nomena poble valencià. E per aquestes mateixes raons es digna cosa que la ciutat, qui es cap de tot aquest regne haja nom Valencia”.
  2. El segundo de los testimonios corresponde a Martín de Viciana, nacido de ilustre linaje en la ciudad de Burriana, en torno a 1502 y autor de las obras: “Chronica de la ínclita y coronada ciudad de Valencia” y de “Alabanzas de las lenguas”. En el opúsculo “Alabanzas de las lenguas”, dedicado “als ilustres jurats” de la ciudad de Valencia, aborda el origen y excelencias de las lenguas hebrea, griega, latina, castellana y valenciana, de la que exalta su galanura y esplendor. De la lengua valenciana escribe que “ha probado con todo cumplimiento, que la lengua latina es muy universal por todo el mundo, y de aquella muchas otras lenguas han tomado gran número de vocablos: y que la lengua valenciana es hija y factura de la lengua latina por derecha línea y propagación”.

Según Viciana, la lengua valenciana en más de tres mil vocablos es pura latina y recoge una relación de voces que demuestran la relación directa con la lengua madre.

Ejemplos:

latín, “cel”, valenciano “cel”, castellano “cielo”;
latín “farina”, valenciano “farina”, cast. “harina”;
latín “germana”, val. “germana”, cast. “hermana”;
latín “regina”, val. “regina”, cast. “reina”;
latín “os”, val. “os”, cast. “hueso”;
latín “cepa”, val. “ceba”, cast. “cebolla”;
latín “fames”, val. “fam”, cast. “hambre”;
latín “fenestra”, val. “finestra”, cast. “ventana”, etc.

Martín de Viciana elogia nuestra tierra y lengua, al recordarnos que Valencia tiene una lengua pulida, dulce y linda: “Esta lengua formaron de lo mejor que había en la Limosina, y por lo que les faltaba recurrieron á las tres lenguas mas exelentes de todas las del mundo, según antes hemos probado. De la hebrea tomaron sac, recamar, tou, petit, sapha, de gom á gom, y muchos otros vocablos en gran número. Otrosí tomaron de la griega bastax, tapi, mostacho, assomar, golf, colp, geneca, cis, squinçar, gos, brecár, disminuir, y otros muchos en gran número. De la latina tomaron todos los otros vocablos para hacer, que la lengua valenciana, fuesse muy copiosa, y tuviesse propio nombre á cada cosa por rara que fuesse. Entre las otras lenguas que los valencianos desecharon y aborrescieron, fue la lengua arábiga…”.

Esta mayor proximidad del valenciano a su lengua madre le llevó a manifestar a Dámaso Alonso que “la lengua valenciana y la catalana están en paridad y al mismo nivel”, y reconocía “una mayor antigüedad de la lengua valenciana, ya que sus raíces se hallan más próximas al latín”.

Por todas estas particularidades sobre el origen, conciencia idiomática y cualidades, y haciendo nuestras las palabras del colofón de “Alabanzas de las lenguas”, atenemos, con todo derecho, que “la lengua valenciana puede pedir su justicia”.