Jaume Roig

Considerado el precursor de la picaresca por su novela satírica L’Espill

Escrito por Sara I.

Biografía

Jaume Roig nació en la ciudad de Valencia, como lo confiesa en su obra cuando le dice la visión que se le apareció en sueños, después de describir el escudo de Valencia y los emblemas que le había añadido el rey D. Pere IV el Ceremonios:

«hon tu est nat e te lestage lo teu linatge dantich solar.»

Fue hijo de Don Jaume Roig, ciudadano de Valencia, médico y doctor el leyes de profesión, y de Doña Francesca Pérez. No andan muy acordes sus biógrafos respecto al año de su nacimiento, pero parece ser que fue alrededor del 1400. Sus hermanos se llamaban: Pere, que fue eclesiástico, Joana y María y a él se le conocía como Jaume Roig el joven, para no confundirlo con su padre.

Estudió Medicina y Artes en el Estudio General de Lérida, ciudad que menciona varias veces en su novela Espill. Amplió estudios en la Sorbona de París, ciudad a la que hará viajar, vivir y enriquecerse al protagonista de su novela.

Aunque asegura en su libro que se casó distintas veces, únicamente se sabe con fijeza que lo fue con Doña Isabel Pellicer con la que tuvo seis hijos, Gaspar, Jeronim, Jaume Honorato (que fue vicario general de Valencia), Batiste, Joan, Leonor y Violant (que se hicieron monjas).

En 1435 gozaba ya de mucho prestigio, como lo demuestra la carta que le dirigió Alfonso V en 21 de septiembre de dicho año dándole las gracias por los consuelos que le prodigó en otras dirigidas al Castillo de Milán, donde se encontraba preso a consecuencia de la derrota que en aguas de Ponza sufrió la escuadra aragonesa.

Su esposa murió antes de 1460, puesto que en el Espill habla de ella como difunta. Roig adquirió un buen patrimonio: diversas propiedades en Valencia (cuatro casas en la ciudad y diversos terrenos cercanos) y otros bienes, entre los cuales es destacable una biblioteca con 59 volúmenes (pensemos que el primer libro impreso en España lo fue en 1474, cuatro años antes de su muerte, y que por consiguiente eran manuscritos y por lo tanto cada uno valía una pequeña fortuna), principalmente de medicina, que son un testimonio de su formación universitaria.

Fue médico de la reina Doña María, esposa del mencionado monarca, a cuyo servicio estaba ya en 1446, figurando su nombre por este concepto en el libro registro de la servidumbre del Palacio del Real formado en aquel año.

Según cuenta Fray Bartolomé Ribelles en su «Compendio histórico de las epidemias padecidas en Valencia,» descubierta por acaso en 19 de abril de 1447 en el cementerio de la parroquia de San Lorenzo la sepultura de Angelina Bertrán, que había fallecido en 1439 durante la peste que sufrió la Ciudad, y como se encontrase el cuerpo fresco, hermoso, entero y flexible, se divulgó con rapidez, la noticia, acudiendo gran muchedumbre a contemplar aquel cadáver, cuyo estado de conservación era motivo de extrañeza y asombro.

Apercibida del hecho la reina Doña María, ordenó a los maestros Miguel Clemente, Jaume Roig, Ramón de Fachs, Joan Vallseguer y Jaume Radiu, médicos famosos, que emitieran su dictamen, en el cual hicieron constar que el estado incorrupto de aquel cuerpo era un caso extraordinario y muy digno de estudio.

Por renuncia de D. Antonio Pellicer, hecha en 4 de mayo de 1450 del cargo de Administrador del Hospital d’en Clapérs que desempeñaba, fue elegido para sustituirle el maestro Jaume Roig, concediéndole los Jurados la más amplia autorización para el mejor acierto en su cometido. En 21 de mayo de 1456 fue nuevamente elegido Consejero por la citada parroquia, donde seguramente tendría su residencia. Vivió y murió en la calle Cordellats, esquina con Capsers, detrás de la escuela de la Compañía, pues en la parte del segundo libro refiere que su primera mujer solía pasear por el Mercado “mirant les tendes”, lo cual viene a corroborar esta afirmación.

En 27 de junio siguiente, muerto el maestro Ramón de Fachs, proveyeron el oficio de exospitador de toda clase de enfermedades que aquél poseía en nuestro poeta, a quien en sesión del mismo día le encomendaron que visitase a los enfermos del Hospital referido anteriormente, con la misma asignación.

En 30 de agosto de 1458 otorgó su codicilo en el Palacio del Real, donde, se encontraba gravemente enferma, la reina Doña María. En este acto fue uno de los testigos rogados por aquélla “lo mestre Jaume Roig fisich e mestre en arts e medecina”.

Ocurrida la muerte de la reina en 4 de septiembre se levantó la correspondiente acta, certificando su fallecimiento los doctores en medicina y artes Jaume Roig, Gabriel García y Jaume Radiu.

La valoración profesional del médico Jaume Roig y su éxito social y económico son un ejemplo más del triunfo que obtuvo entre todos los estamentos sociales la nueva medicina escolástica, que se implantó por toda la Europa latina a partir del siglo XIII.

En siete ocasiones diferentes fue nombrado examinador de médicos: en 22 de diciembre de 1450 y 60 con el mencionado maestro Juan Vallseguer; en 1463 con el celebrado Ferrer Torrella; en 1466 con el no menos ilustre Pedro Pintor, médico que fue de Alejandro VI; en 1468 con Francisco Borrell; en 1474 con Jaume Sanz, y últimamente en 1477 con Maties Monistrol.

En 30 de marzo de 1466 otorgó testamento ante el notario Jaume Ferrando D. Luis Bou, administrador del Hospital de este apellido y hermano de Baltasar, a quien va dedicado el Libre de les dones. En este documento se le hace a mestre Jaume Roig el legado de “una gramalla é capiró de dol”, y además veinticinco libras por los servicios prestados por éste en dicho Hospital, sin que por ellos pueda pedir otra cantidad.

El 24 de octubre de dicho año y ante el mismo Ferrando, otorgó codicilo el propio D. Luis Bou, reformando algunas de sus disposiciones testamentarias. A Jaume Roig le confirma la gramalla pero revoca las veinticinco libras, manifestando que si al tiempo de su muerte “li será degut res de aquells cent sous los quals li he promes donar cascun any de salari per raho de la vesita del dit Spital (de En Bou) que tot çó e quant li sia degut del dit salari li sia pagat”. En esta fecha había fallecido Baltasar Bou, como se desprende del contexto de ese documento.

En 27 de junio de 1477 fue designado para intervenir en el examen de un boticario, y en 10 de agosto del mismo se le indicó para reemplazar al distinguido maestro Luis Alcañiz, que se encontraba ausente, para el acto de conceder autorización a cuatro médicos a fin de que pudieran ejercer en esta Ciudad y pueblos del reino.

En el Dietario del capellán de Alonso V, manuscrito que procedente de la riquísima librería del Convento de predicadores de Santo Domingo de Valencia se conserva en la actualidad en la Biblioteca Universitaria de la misma, se lee lo siguiente al folio 186:

«Dimecres primer dia de Abril (del año 1478) mestre Jaume Roig mege e Mossen Lois Mascó ab atres que tenien herats anaven á vore les açuts de les cequies e pasat Benimamet lo mestre Jaume se aturá e volch descavalcar yo crehc que la poplexia regna, ell caigue de la mula e dona tan gran colp que nos poch leuar. Mossen Luis Masquó e tots los qui eran ali ab gran afany tornarenlo á Benimamet e de continent tengue la lengua groça que parlava ab gran afany. En la nit en una saria ab pala fonch aportat á Valencia en la sua casa. Lo disapte en la nit á IV del dit mes pagua lo deute de natura. Anima eius requiescat in pace.»

En efecto, dos días después le reemplaza en el cargo de examinador de médicos el maestro Francisco Borrell. En el acta de este nombramiento se expresa que el motivo de él no era otro que la muerte del maestro Jaume Roig, nombrado como hemos dicho en 22 de diciembre anterior.

Por si fuera poca la preocupación por el hombre, en sus versos 15.680-15.693 explica su dieta, antecedente de la mejor endocrinología moderna:

‘Yo cave’n l’ort/ per mon deport,/ apres passeje/ fins que fameje;/ dijous, diumenge/ he dimarts,/ menge/ carn sense greix/ los tres jorns, peix/ l’u, aygua i pa;/ si no’m trop sa/ pa i vi negre’.

Hacer deporte, cavando el huerto; pasear hasta tener hambre; tres días (martes, jueves y domingo), carne sin grasa; dos días (lunes y miércoles), pescado; y un día, abstinencia a pan y agua. Pero atención, que si el día de abstinencia (viernes), uno no se encuentra sano, o sea se siente enfermo y delicado, la abstinencia sustituye el agua por el vino: pan y vino tinto.

Para el siglo en que vivió, una edad entre setenta y seis y setenta y ocho años, debía equivalen a superar hoy ampliamente los cien y en buena forma física, y que necesitó para enfermar de gravedad una caída desde un mulo en pleno camino.

El retrato de este insigne valenciano fue pintado por el distinguido artista y laureado poeta Juan Ribalta, por encargo del noble D. Diego de Vich, para la colección formada por éste con destino al Monasterio de Monjes Jerónimos de Nuestra Señora de la Murta, situado en término de Alcira.

En 1827, según afirma D. Justo Pastor Fuster, se conservaba en nuestro Museo provincial de pinturas. En la actualidad se desconoce su paradero.

Es L’Espill su obra más destacada

Cuando enviudó, y huyendo de la peste fue a Callosa d’En Sarria, a casa de su sobrino Baltasar Bou, donde escribió su mejor obra: “L’Espill” (1459-1460), escrita íntegramente en lengua valenciana, y que fue publicada bajo el título de: “Llibre de les dones o Llibre de Consells”. Escrito en verso es considerado el precursor de la picaresca, y algunos críticos lo han catalogado como obra satírica. Solo se conserva un manuscrito, pese a que durante el siglo XVI fue impreso tres veces, prueba de su notable éxito. Forma parte del grupo de escritores, poetas y novelistas del Siglo de Oro de las Letras Valencianas.

La obra tiene aspectos contradictorios, medievales y modernos, tanto en su forma como en su contenido. Entre los medievales, están los numerosos consejos con la intencionalidad moral de advertir sobre la perversidad intrínseca de la condición femenina (y el varón como sistemática víctima inocente de la mujer).

Solo se salvan de la quema la esposa del narrador, Isabel Pellicer y la Virgen María. Se trata en parte de una reacción contra la idealización de la mujer por parte de la novela de caballerías y, pese a que son arquetipos que forman parte del tópico medieval y bíblico (Eva y la Virgen María, como arquetipos de la mujer genérica y la mujer virtuosa), ha supuesto que modernamente se le atribuya a la obra el acertado calificativo de obra misógina.

Por otra parte, la obra proporciona una descripción de los complejos estratos sociales de la época: los burgueses y los caballeros detentadores del poder político y, por tanto, clase dominante. Después, la gran masa sometida: esclavos, alemanes, sarracenos, negros, como un detritus social de la gran urbe. Y también la clase trabajadora: escuderos, cocineros, camareros, labradores y judíos.

Roig ataca a los clérigos, toma partida por los burgueses y menosprecia a los caballeros. En este aspecto reside su radical modernidad, y por lo que se la suele calificar de «novela burguesa» (e incluso un precedente de la picaresca), en clara oposición al Tirant lo Blanch, prototipo de la novela de caballerías (junto a Curial e Güelfa) donde Joanot Martorell, como buen caballero, hace justo lo contrario: ataca a los burgueses y sus representantes en la administración pública.

Este precedente de novela burguesa no halló continuidad ni en el ámbito valenciano ni fuera, probablemente debido a la re-feudalización que sufrió la sociedad tras las Germanías y el triunfo de la línea tridentina de la Iglesia católica.

Estilo y lenguaje de L’Espill

La limitadísima longitud de los versos (cuatro sílabas) determina inexorablemente el estilo del libro y, a veces, convierte la lectura en difícil. Roig se vio obligado a usar amplios incisos, a mutilar versos y, en definitiva, a practicar equilibrios diversos que muchas veces distorsionan la sintaxis de la frase.

El léxico es otra de las magníficas aportaciones del Espill. El autor afirma explícitamente en el prefacio que no ha hecho sino copiar el lenguaje de los habitantes de la huerta de Valencia. A partir de esta base lingüística inicial, que constituye un amplio mosaico del vocabulario coloquial de la Valencia de la época, el autor realiza diversos giros semánticos y fonéticos.

El estilo de Jaume Roig se fundamenta en las diversas formas de la comicidad: episodios y personajes cómico por un lado y uso de la sorpresa lingüística o de la tergiversación de les fuentes utilizadas por otra.

Con su estilo cómico, Jaume Roig establece polémica literaria y cultural con el modelo de prosa que triunfaba en la Valencia del siglo XV, es decir, con la prosa de arte cuyo representante más relevante es el poeta y teólogo Joan Roís de Corella.

Bibliografía

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