Juan Ferrando Badía

Defensor de la patria valenciana y su singularidad

Escrito por Carlos Flores Juberías

Biografía

Juan Ferrando Badía nació en Foyos en 1926 y Falleció en Valencia el 2 de diciembre de 2007.

La carrera docente e investigadora de Juan Ferrando Badía arrancó en 1954, no bien terminados sus estudios de licenciatura en la Universidad de Valencia, con su contratación como ayudante de clases prácticas del entonces titular de la Cátedra de Derecho Político, Francisco Murillo Ferrol. En 1960 Ferrando pasaría a enseñar en la Escuela Social de Valencia, pero solo dos años más tarde –ausente ya Murillo– se inclinó por iniciar su periplo madrileño pasando a desempeñarse como ayudante en la Cátedra ocupada por Luís Sánchez Agesta en la Facultad de Derecho de la Complutense.

Durante los años sesenta, Juan Ferrando diversificaría sus tareas, impartiendo clases en el CEU madrileño (1963-1969), y enseñando «Derecho Político» en la Academia San Raimundo de Peñafort (1964-1970), «Estructuras políticas y sociales del mundo actual» y «Teoría de la Opinión Pública» en la Escuela Oficial de Periodismo (1966-1969), «Teoría de la Política» –ya como profesor adjunto– en la Facultad de Ciencias Políticas (1967-1969), y «Derecho Político» –ya como
Encargado de Cátedra– en la Facultad de Derecho de la Complutense (1968-1971), al tiempo que organizaba seminarios sobre temas de sociología política (1964-1967) en el prestigioso Instituto de Estudios Políticos –antecedente del actual Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.

«hombre de gran temperamento, trabajador incansable, protector y formador de sus numerosos discípulos, leal con sus amigos y un magnífico adversario»

Sería desde allí desde donde en mayo de 1971 daría Ferrando el salto a la condición de catedrático, al obtener por posición la cátedra de Derecho Político de la Universidad Salamanca, en la que se mantendría hasta su traslado por
concurso a Valladolid en 1973. En la capital castellano-leonesa Ferrando permanecería apenas tres años, marchando en octubre de 1976 a Alicante, donde por aquel entonces existía un Colegio Universitario adscrito a la Universidad de Valencia del que había sido nombrado director.

Los tres años que Juan Ferrando estuvo al frente del Colegio Universitario de Alicante coincidieron con el periodo más complejo de la transición a la democracia en España, que Ferrando afrontó intentando tranquilizar y normalizar la vida académica de la institución, pero también haciendo patente su compromiso con los profesores expedientados durante la época de Arias Navarro. En el campo más estrictamente académico, Ferrando se posicionó en favor de la ampliación de la oferta académica existente en Alicante, tropezando en ello con la oposición de las autoridades académicas de Valencia, que a la postre sería la causa de su renuncia al cargo, en 1978.

Ese mismo año, Ferrando se haría con la Cátedra de Teoría del Estado en la Facultad de Ciencias Económicas y empresariales de la Universidad de Valencia – compaginando el cargo con el de Jefe del Gabinete Técnico Asesor del Ministro de Administración Territorial–, pero de nuevo apenas se desempeñaría en ella durante un par de cursos, pasando en diciembre de 1980 a ostentar con similar brevedad la Cátedra de Derecho Político de la Facultad de Derecho de la
Universidad de Alcalá de Henares, compaginada a su vez con el cargo de Vicerrector de Extensión Universitaria (1981-1982).

«Comprometido con la defensa de las señas de identidad de su tierra,
Ferrando apostó de manera intensa por la consolidación de la Real Academia de Cultura Valenciana»

En realidad no sería hasta 1982, cuando a raíz del fallecimiento de Diego Sevilla Andrés (1911-1982) Ferrando logra su ansiada Cátedra de Derecho Político en la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia, logro con el que el de Foios sentaría definitivamente la cabeza, poniendo fin a la casi vertiginosa sucesión de destinos que hasta ese momento habían marcado su trayectoria académica.

Sería en ese puesto donde Juan Ferrando permanecería hasta su jubilación en 1991, e incluso durante otros seis años más después de ella merced a la concatenación de dos periodos consecutivos como catedrático emérito. Con todo, la carrera de Ferrando aun daría un último giro para prolongarse unos años más a raíz de su contratación como Catedrático Emérito por la entonces recientemente creada Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (1999-2005), de la mano de su discípulo el
catedrático de Derecho Constitucional Enrique Álvarez Conde.

En paralelo a toda esta sucesión de destinos académicos, y como no podía ser de otro modo, Ferrando acumuló también una rica y variada experiencia investigadora en el extranjero. La primera beca importante de la que disfrutó fue la concedida por el CSIC en 1956 para la realización de una amplia estancia de estudios en Roma, que se saldaría con el fruto de su primer libro, La Constitución española de 1812 en los comienzos del Risorgimento. A ésta seguirían otras varias
becas y sus correspondientes estancias, como la concedida por la Dirección General de Relaciones Culturales para viajar nuevamente a Roma (1957-1958), la del British Council para realizar un estudio sobre los partidos políticos británicos en
la London School of Economics (1960-1961), la que le permitió conocer el CEU de Nancy (1961-1962) o –en fin– la concedida por la Fundación Juan March para realizar un estudio sobre la influencia del progreso técnico en el comportamiento político en España (1962-1963).

«Ferrando se implicó de manera determinante en defensa de las señas de identidad y de la personalidad diferenciada de Valencia en el futuro Estado autonómico.»

Ya en la plenitud de su carrera, Juan Ferrando trocaría las largas estancias investigadoras por visitas de estudio más breves o periplos como conferenciante. De este modo, en el verano de 1975 visitaría las Universidades de Yale, Chicago, Berkeley y Harvard, e impartiría sendos ciclos de conferencias en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México y en la Universidad San Marcos de Lima, a las que retornaría en febrero de 1980 y en abril de 1982; en noviembre de 1979 visitaría Nápoles, Bari, Roma y Venecia invitado por el Consiglio Nazionale delle Ricerche; en mayo de 1980 Bolonia, invitado por la Scuola di Scienza Amministrativa; y entre julio y octubre de 1981 la Biblioteca del Congreso de Washington becado por el Comité Conjunto Hispano-Norteamericano para Asuntos Educativos y Culturales.

Ferrando impartiría también conferencias en las Universidades de Sao Paulo (1983 y 1993), Minas Gerais (1983), Turín (1983), Guadalajara (1984), Lima (1986), Externado de Colombia (1987 y 1988), y Santiago de Chile y Valparaíso (1994),
entre otras muchas otras.

Universitario integral y vocacional, Juan Ferrando se ufanó de manera reiterada de haber desempeñado toda su trayectoria académica de manera ininterrumpida y siempre en régimen de dedicación exclusiva; esto es, sin haber tratado de compatibilizarla con otros menesteres profesionales o políticos. En efecto, fue solo cuando aquélla concluyó, a comienzos de los noventa, que aceptaría Ferrando su nombramiento para otros cargos institucionales, que por cierto se sucederían a lo largo de la década y media siguiente casi con la misma rapidez con la que en décadas anteriores se habían sucedido sus empleos académicos.

Supo defender a Valencia y a lo valenciano «con ciencia, con saber, con sabiduría y con corazón, con el que nadie pudo nunca y que pasará a la historia del constitucionalismo español y del valencianismo cultural y político como un preclaro ejemplo de patriota»

Así, entre mayo de 1986 y septiembre de 1998 Ferrando formó parte de la Sindicatura de Greuges –la institución equivalente al Defensor del Pueblo– de la Comunidad Valenciana con sede en Alicante, ostentando la condición de Adjunto Primero, pero desempeñando el cargo de Síndic en funciones durante una buena parte de ese periodo. En marzo de 2002 fue nombrado vocal del Consell Jurídic Consultiu de la Comunidad Valenciana –el órgano consultivo supremo del Gobierno valenciano, de la administración autonómica y de las administraciones locales en materia jurídica–, si bien únicamente permanecería cuatro meses en la institución.

Y en julio de ese mismo año sería propuesto por el Partido Popular para formar parte de nuevo del Consell Valencià de Cultura, máximo órgano consultivo de las instituciones autonómicas valencianas en materia cultural, del que ya había
formado parte entre diciembre de 1985 y noviembre de 1995. Ferrando se reintegraría en esta institución –después de la preceptiva votación en las Cortes Valencianas–, al hilo de una renovación parcial del órgano en la que también entraría el prolífico y polémico escritor Fernando Vizcaíno Casas. Este dato, unido la declarada disposición de Ferrando a volver a plantear en el seno del Consell el «problema de la lengua», –supuestamente resuelto tras la constitución de la Acadèmia Valenciana de la Llengua en virtud precisamente de un dictamen del propio Consell Valencià de Cultura– haría que se disparasen algunas alarmas.

En realidad la incorporación al CVC de Juan Ferrando –y otros destacados personajes de la vida cultural valenciana–, lejos de tener como objeto una radicalización de esta institución, se hallaba encaminada a una más plena identificación con las instituciones autonómicas de los sectores valencianistas que aun desconfiaban de ellas, para lo que la figura de Ferrando –indiscutiblemente valencianista, pero al mismo tiempo netamente partidario de la participación
institucional– resultaba clave.

Comprometido con la defensa de las señas de identidad de su tierra, Ferrando apostó de manera intensa por la consolidación de la Real Academia de Cultura Valenciana, de la que fue nombrado miembro de número en 1982,
tomando posesión el 12 de junio de 1984; al tiempo que colaboró con la sociedad cultural Lo Rat Penat, que lo nombró Prohom el 18 de mayo de 1994; y fue también miembro de la Real Academia Valenciana de Jurisprudencia y Legislación, en la que tomo posesión el 12 de diciembre de 1989.

Baltasar Bueno («Juan Ferrando Badía: vehemencia y potencia»): «de historia del Reino de Valencia sabía de sobra: se lo leyó todo, lo ortodoxo, lo herético y lo manipulado, y sabía llegar al hueso de la cuestión, demostrando las miles de falacias que el catalanismo inventó»

Movido por similar afán, Ferrando colaboró durante al menos dos décadas – desde mediados de los setenta hasta mediados de los noventa– con el diario valenciano Las Provincias, publicando periódicamente artículos de opinión, las más
de las veces en torno a temas valencianos.

Años antes, y de la mano de Rafael Calvo Serer, se había implicado de manera protagónica en la aventura del diario Madrid, uno de los más críticos con el franquismo en los últimos tiempos del régimen. Entre 1966 y 1970, Ferrando ocuparía con frecuencia su «Tercera Página» escribiendo polémicos editoriales en defensa de la paulatina liberalización del régimen, para posteriormente, entre 1991 y 1993, comandar el intento de reflotar su cabecera merced a la edición de una revista de idéntico nombre, que a la postre acabaría fracasando. Con menor asiduidad, Ferrando prestaría su colaboración también a otros muchos medios, como los semanarios Cambio 16, Cuadernos para el Diálogo, Sábado Gráfico y Triunfo, o los diarios Ya, El País, El Norte de Castilla, Levante o La Verdad de Murcia.

En premio a toda su trayectoria académica, Juan Ferrando Badía sería investido Doctor Honoris Causa por las Universidades Benito Juárez de Oaxaca (México) y San Marcos de Lima (Perú), respectivamente en marzo de 1984 y en
agosto de 1986. En 1989 obtuvo la Medalla del Mérito Cultural Valenciano otorgada por la Real Academia de Cultura Valenciana, y el 9 de octubre de 1997 le fue concedida, a propuesta del pleno del Consell Valencià de Cultura, la Distinción al Mérito Cultural de la Generalitat Valenciana. Tres años antes esa misma institución le había propuesto por unanimidad para la concesión del Premi de les Lletres Valencianes, galardón que sin embargo no le llegó a ser otorgado.

Puedes leer la biografía completa de Juan Ferrando Badía, escrita por Carlos Flores Juberías, descargando el texto completo (PDF).

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