El Ravachol fue sin duda una revolución en su época

Recibe este apodo por los atropellos y destrozos que ocasionaba

Escrito por Esteban Gonzalo. Artículo publicado en el 2001 en El Ravachol (Boletín de difusión de la Asociación Valenciana de Amigos del Ferrocarril).

Historia

Novedad importante en los transportes urbanos y suburbanos de Valencia fue la inauguración el 17 de abril de 1892 de una línea de tranvías con motor a vapor. Iniciaba su andadura en la plaza de Tetuán, junto a la antigua ronda de la ciudad, cruzaba el Turia por el puente del Real y seguía por el andén lateral del paseo de la Alameda y el camino viejo del Grao hasta la plaza de Espartero de Villanueva del Grao, población independiente de Valencia hasta 1897. Tenía vía única, 4.342 metros de longitud, ancho métrico y cinco apartaderos para cruzarse las composiciones.

Con la prolongación, el 24 de julio de 1892, al Cabañal y a la playa de Levante, quedó terminada la línea de seis kilómetros, cuya concesión obtuvo el 11 de junio de 1891 la Sociedad General de Tranvías.

Su mayor rapidez de arranque, de marcha, a pesar de que la velocidad máxima de las diez maquinitas que suministró la británica Thomas Green de Manchester era de 30 kilómetros por hora, y de frenado, respecto a los tranvías de caballos que desde el 23 de junio de 1876 ya enlazaban Valencia con los poblados marítimos, hizo que pronto cobrara fama, tanto por sus servicios compitiendo con diversas medios de transporte, como por las desgracias que ocasionaba en choques y atropellos a despistados y confiados viajeros y peatones. Por ello, ganó rápidamente adeptos el apelativo “Ravachol”, denominación que le puso el pueblo valenciano en recuerdo de un tristemente famoso terrorista guillotinado en Paris.

Por extensión aplicaron el diminutivo “Ravacholet” a dos líneas de tracción animal que también explotaba La General: la del apeadero de la plaza de Tetuán a la estación de los Ferrocarriles de Valencia y Aragón. en la calle de Quart, como prolongación urbana de la línea de vapor, y la transversal, de cuatro kilómetros, entre la plaza de Ruzafa y la plaza de Serranos a través de la Ciutat Vella.

La inauguración del tranvía a vapor fue precedida de pruebas a partir del 16 de marzo de 1892 en las que comprobaron que no se espantaban las caballerías de tranvías y carruajes y llamó la atención la calidad de los frenos.

Mejoras para los transportes cuya historia se puede seguir minuciosamente por las crónicas de los diarios de entonces, especialmente El Mercantil Valenciano y Las Provincias.

Competencia, Crisis y Electrificación.

Para la época, el servicio era intenso, cada diez minutos, compitiendo con los tranvías de caballos de la Sociedad Valenciana de Tranvías, los trenes de la Compañía del Norte, el trenet de Pont de Fusta, el ómnibus El Barco -especie de autobús con tracción animal- y las tartanas, galeras y otros vehículos de servicio público, en una ciudad con sólo 215.000 habitante y pequeños pueblecitos en su alrededor.

Tres unidades de dos ejes era la composición normal del tranvía. Dos coches de viajeros, construidos por la inglesa Willnes, uno de ellos imperial, y la maquinita tipo 0-2-0 con carrocería tranviaria. Quince céntimos en los coches cerrados y diez en los imperiales eran las tarifas para el recorrido total.

Fuerte competencia, principalmente, entre la General, la Valenciana y el Barco, que llegaron a bajar los precios a extremos irrisorios, desembocó en la crisis de 1895. Las líneas de la General fueron adquiridas por la sociedad Lyonesa “Compagnie Genérale des Tranwais Electriques de Valence (Espagne)”, que en breve plazo inició la electrificación de las líneas comenzando por la del Ravachol y siguiendo por las rurales de Catarroja, Torrente y Masamagrell.

Tras diversas pruebas realizadas por la noche al terminar los servicios con vapor y un viaje con ‘distinguidas” invitados el 13 de febrero del año 1900, el siguiente 23 de marzo comenzaron a prestar servicio público los primeros tranvías eléctricos de Valencia, los populares “Barraqueta”, entre la plaza de Tetuán y el Grao. Tres meses después fue inaugurada la electrificación hasta la playa del Cabañal y el 18 de agosto el primer adentramiento urbano con tranvía eléctrico por la calle de la Paz.

Posteriormente la Lyonesa fue absorbiendo líneas de la Valenciana y en 1917 fue constituida la Compañia de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia (C.T.F. V.), que terminó la electrificación de las líneas de tranvias y realizó la de los Ferrocarriles de Pont de Fusta.

Historía tranviaria que ceso el 20 de junio de 1970 y se reinició el 28 de mayo de 1994 con la inauguración del moderno tranvía entre Ademuz, Pont de Fusta y Grao.

¡Quin Ravachol!

La popularidad del ácrata francés, que realizaba atentados con explosivos, motivó que su nombre se convirtiera en un calificativo peyorativo con el que se designaba, hasta bien entrado este siglo, al niño díscolo y rebelde. Por derivación, “Quin Ravachol!” (que demoniete), cuando un niño de corta edad era muy vivaracho y travieso.

Redactado en la “peixateria”

Ravachol era el titulo de un semanario de Valencia cuyo primer número apareció en noviembre de 1892 y que decía redactarse en la “peixateria” Escrito en valenciano, tuvo corta vida. Criticaba duramente la vida municipal, las costumbres, a los políticos locales y las rutinas de la sociedad de entonces.