Sor Isabel de Villena

La visión femenina de la vida de Cristo, a través de una culta mujer adelantada a su tiempo

Escrito por Alejandro T.

Biografía

Elionor Manuel de Villena conocida como Sor Isabel de Villena, nació probablemente en Valencia en 1430, y murió en la misma ciudad en el año 1490. Hija de Enrique de Villena fruto de los amoríos del marqués Enrique de Villena y Vega (1384-1434) con una mujer de la que no conocemos su nombre. Su padre era un poeta perteneciente a la alta nobleza y estaba emparentado con las casas reales de Castilla y Aragón. La reina María que no tuvo descendencia se hizo cargo de ella desde los 4 años y la instruyó como si se tratara de una princesa a pesar de su condición de bastarda. Vivió desde pequeña en la corte de María de Castilla, educándose en los ambientes aventureros y abiertos que rodearon a Alfonso V, conocido como el Magnánimo.

Es una poeta y prosista española, considerada la primera escritora conocida en lengua valenciana. Su obra Vita Christie, la única que se ha conservado, está enmarcada en el protofeminismo español del siglo XV. Durante su vida religiosa Isabel se rodeó de un nutrido grupo de escritores que la respetaron especialmente por su altura intelectual y que consideraron su obra como indispensable en el Siglo de Oro Valenciano.

No nos es fácil descubrir en qué escuela adquirió Sor Isabel su formación teológica, ni quiénes fueron sus maestros y los libros que utilizó. En la corte de la reina Dña. María, donde Isabel creció y se educó, aparecen los nombres de sacerdotes seculares, de franciscanos y dominicos, confesores y consejeros de la reina, algunos de los cuales pasaban la vida en palacio. No es de extrañar que la reina, tan interesada en los temas religiosos, destinara a alguno de estos grandes maestros a la educación y formación de su prima, a la que consideraba como hija suya y a la que hizo tratar en palacio como princesa.

De Leonor a Isabel

A los 15 años, el 28 de febrero de 1445 ingresó por voluntad propia en el convento de la Santísima Trinidad de las Clarisas de Valencia fundado por doña María. Allí cambió su nombre por el de Isabel. El 25 de marzo de 1446, fiesta de la Anunciación, hizo su profesión religiosa. Recluida como monja clarisa, continuó su estrecha relación con la reina María, quien, en la construcción del cenobio había previsto un espacio privado dentro del convento para pasar sus horas de retiro como una religiosa más. Fue nombrada abadesa en 1463, una responsabilidad que tuvo hasta su muerte, acaecida a causa de la epidemia de peste que asoló Valencia en 1490.

Sor Isabel de Villena siguió una vida de contemplación y espiritualidad (que la llevaron a escribir, según ha trascendido en las crónicas de la época, diversos tratados sobre la vida religiosa). De todos ellos, sólo se ha conservado una única obra que le ha valido un reconocimiento universal, la Vita Christi (Vida de Cristo), gracias a la intervención póstuma de su sucesora, sor Aldonça de Montsoriu, que publicó la primera edición en Valencia en 1497. Poco se sabe de otras obras, pero se dice que escribió diversos tratados y una obra mística, el Speculum Animae (Espejo del Alma), del que la última noticia data de 1761, pero que hoy permanece perdida.

En todo caso, la dedicación a las letras de la autora no es muy frecuente en su época y sin duda se ha de enmarcar en el esplendor cultural de la Valencia del siglo XV. Se cree también que Sor Isabel tuvo ocasión de compartir sus ideas literarias con Jaume Roig, que entonces ejercía de médico del mismo convento, y algunos estudiosos han querido ver en la Vita Christi una respuesta a la misoginia del autor de Espill o Llibre de les dones (El espejo o Libro de las mujeres).

Otros escritores y traductores contemporáneos la nombran o le dedican sus obras, como Miquel Pérez, que le dedica la traducción de la Imitació de Jesucrist (que según ella vive en nuestro tiempo aún, visitando los conventos), lo que da idea de su prestigio entre los autores que la rodearon.

Sobre la obra

Vita Christi es una narración sobre la vida de Jesucristo escrita con el propósito de ilustrar a las monjas de su convento. Su originalidad estriba en el hecho de que la autora es capaz de llenarla con su prodigiosa imaginación y su punto de vista femenino. Así, la que tenía que ser la vida de Cristo tiene narra como referencia la vida de la Virgen María: el libro empieza y acaba con el nacimiento de la Virgen y su asunción al cielo. Muy probablemente, conocería la Vita Christi de Ludolfo de Sajónia, que tuvo un amplio éxito y difusión, pero marcó su obra con rasgos originales, entre otros elementos inspirándose en los evangelios apócrifos y en los evangelios agnósticos, que se escribieron en los dos primeros siglos del cristianismo para prohibirse poco después.

La obra se centra en las mujeres que rodearon la vida de Cristo: Santa Anna, la Virgen María y Maria Magdalena se presentan como mujeres, abuelas, madres viven la vida de cristo como mujeres normales, con sentimientos humanos.

Vita Christi, escrita en primera instancia con el objetivo de fomentar la devoción religiosa, es aprovechada para realizar una defensa de las mujeres, tan ampliamente argumentada como difícilmente refutable. Su análisis permite demostrar que esta autora rebatía directamente los tópicos de la literatura misógina muy abundante durante décadas en la corona de Aragón.

A Sor Isabel de Villena le interesa más la infancia de María y de Jesús, la Pasión de éste y el sueño y ascensión de su Madre, que las partes de doctrina y predicación. Su obra es una vida de Cristo vista siempre a través de las mujeres. Numerosos capítulos de su obra están dedicados no tanto a la narración de los hechos, como a describir la resonancia de éstos sobre María.

De los evangelistas elige siempre los pasajes en los que las mujeres, directa o indirectamente, figuran como coprotagonistas decisivos. Cuando no es así, los enfoca de forma que siempre haya una mujer en primer plano. María Magdalena ocupa en sus relatos un espacio que se le niega en los evangelios, así como Santa Ana y muchas otras mujeres. En todos los episodios hay una mujer con la que se relaciona Jesús, y en todos una mujer resume los sentimientos y la significación de los episodios evangélicos.

El estilo literario de Sor Isabel de Villena

El estilo de Sor Isabel es sencillo y elegante, realista en las descripciones históricas, lleno de emoción y ternura al tratar las escenas de la infancia y de la muerte de Jesús, lírico en lo que se refiere a la mística, y popular en su conjunto, pero teniendo en cuenta lo que diría más tarde fray Luis de León en Los nombres de Cristo: «Que el bien hablar no es común, sino negocio de particular juicio, así en lo que se dice como en la manera como se dice. Y negocio que de las palabras que todos hablan elige las que convienen, y mira el sonido de ellas, y aún cuenta a veces las letras, y las pesa, y las mide, y las compone, para que no solamente digan con claridad lo que se pretende decir, sino también con armonía y dulzura».

Su prosa pertenece a la mística franciscana, de la que nace el carisma de su fundador San Francisco de Asís.

Sor Isabel, a su vez, es heredera de un lenguaje ya perfectamente estructurado, hablado en la ciudad y en los pueblos del Reino de Valencia, y escrito por sus hombres de letras, muchos de los cuales frecuentaban el trato y la correspondencia con la abadesa de la Trinidad.

La Vita Christi nace como un libro de doctrina y se convierte en una de las piezas importantes de la literatura en valenciano y universal del siglo XV, dentro de lo que se llama como el Siglo de Oro Valenciano.

Temática de su obra

Podemos distinguir tres grandes bloques temáticos.

  • Primer bloque. Formado por 142 capítulos. En ellos narra los antecedentes de la Pasión. La vida de María hasta el parto virginal en Belén, desde la infancia y la juventud de Jesús hasta el inicio de su vida pública, desde el bautizo en el río Jordán hasta la traición de Judas.
  • Segundo bloque. Formado por 86 capítulos. En ellos relata la Pasión y muerte de Jesús y la ascensión al cielo de su divina alma.
  • Tercer bloque. Formado por; 63 capítulos En ellos narra desde la Resurrección de Cristo hasta el traspaso de María y su coronación previa a su gloriosa Asunción.

Los críticos y estudiosos la han visto como un referente extraordinario, y también como un caso peculiar, ateniéndose a las escasas publicaciones que se conservan escritas por mujeres. Libro biográfico y de contemplación, que no excluye los sueños como una manera de explicar la espiritualidad, nos habla de las mujeres en relación directa con Cristo, un punto de vista que no debía gustar mucho a la iglesia de entonces.

(…) un libro biográfico y de contemplación al mismo tiempo, y si no tenemos en cuenta estos dos aspectos, fundamentales en la intención de la autora, corremos el peligro de no entenderlo, aunque eso no quiere decir que el lector moderno encuentre más interés en la vida de Cristo y en los episodios del más allá.

Martí de Riquer (sobre la Vita Christi)

La intención doctrinal de la Vita Christi, libro que no fue firmado por la autora, no quita que sea un gran trabajo literario que no se fundamentó sólo en las fuentes consideradas legítimas. Lejos de eso, Sor Isabel de Villena escribe prestando atención a otras fuentes llamadas “extra-canónicas”: libros apócrifos o tradiciones.

En este último podríamos entender que también estuvo influenciada por su padre, ya que como gran maestre de una orden, la cual da como válidos ciertos textos no reconocidos por la iglesia, así como el ensalzamiento de la mujer.

La abadesa de la Trinidad de Valencia nos ofrece una vida de Cristo no demasiado ortodoxa, ya que prescinde de muchas de las noticias de los Evangelios canónicos e incluye, en cambio, numerosos temas y relatos de los textos apócrifos o de tradiciones piadosas, como las contenidas en la leyenda áurea. No incluye, por ejemplo, muchos de los milagros o parábolas que incluyen los cuatro evangelistas; no recuerda, ni tan solo, el que es considerado el manifiesto fundamental de cristianismo, el «sermón de la montaña». A Sor Isabel de Villena le interesa más la inocencia de María y de Jesús, y la pasión de estos y la muerte y ascensión de su madre, que la doctrina, la predicación.

Alfons Llorenç, “La Vita Christi, un text coetani”, dins «Aproximació al món literari de la Festa d’Elx», Festa d’Elx, núm. 45, pag. 109-23 (Elx, 1987) (Traducido al castellano)

Las ediciones de la Vita Christi de Sor Isabel de Villena, en los treinta años siguientes a su muerte, a pesar de las dificultades y costes de la imprenta en aquel tiempo, fueron tres: la primera se imprimió en Valencia en 1497 y es considerada como la edición príncipe; la segunda se imprimió el año 1513 también en Valencia; la tercera, en cambio, se imprimió en Barcelona el año 1527. Y ya no se volvió a imprimir hasta el siglo XX.

Bibliografía

[Rasgos de su vida y de su entorno, entresacados del estudio introductorio de J. Albiñana a la edición de la Vita Christi de Sor Isabel de Villena, Valencia 1992].

[F. Pérez Moragón, s.v. Villena, Isabel de, en Gran Enciclopedia de la Región Valenciana. Tomo XII. Valencia 1973, pp. 244-245]

[Conrado Ángel, Religiosos ilustres de las Seráficas Provincias de Valencia. Petra (Mallorca), Apóstol y Civilizador, 1988, pp. 42-43]

[A. Llin, Modelos de vida cristiana. Valencia, Edicep, 1999, pp. 21-22]

[R. Robres, s.v. Villena, Isabel de, en Q. Aldea (dir), Diccionario de Historia Eclesiástica de España, IV, Madrid 1975, 2768]

[Cf. C. Segura Graíño, Diccionario de mujeres célebres, Madrid, Ed. Espasa Calpe, 1998, p. 710]